TESINA: BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO AERÓBICO PARA PERSONAS CON DIABETES TIPO II

TEMA

“Beneficios del ejercicio físico aeróbico para personas con diabetes tipo II”

PREGUNTA PROBLEMA

¿Cómo podemos influir positivamente a través de la actividad física en personas que padecen Diabetes Mellitus tipo II?

HIPÓTESIS

Es posible mejorar la calidad de vida de los pacientes con Diabetes Mellitus tipo II mediante la realización de actividad física aeróbica.

OBJETIVOS

Objetivo General:

  • Dar a conocer los diferentes beneficios de la actividad física aeróbica en personas con Diabetes Mellitus Tipo II.

Objetivo Específicos:

  • Conocer con exactitud los distintos tipos de ejercicios/entrenamiento que se recomiendan para un bienestar en personas con diabetes tipo II.
  • Demostrar la importancia de la condición física aeróbica, en la prevención de la diabetes mellitus (DM) tipo II y en el control de la diabetes tipo II.
  • Conocer la manera en la que hay que evaluar a las personas, para determinar el tipo de ejercicio/entrenamiento.
  • Informar sobre los efectos que causa el realizar actividad física a nivel metabólico y muscular.

 

 

RESUMEN

La diabetes tipo 2 es una condición crónica en la cual el cuerpo no puede usar la insulina de manera eficiente para regular los niveles de glucosa en la sangre. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células, donde se utiliza como fuente de energía. Cuando el cuerpo no puede utilizar la insulina de manera eficaz, los niveles de glucosa en la sangre se elevan, lo que puede llevar a diversos problemas de salud.

La actividad física desempeña un papel crucial en el manejo de la diabetes tipo 2. Es importante destacar que antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, las personas con diabetes tipo 2 deben consultar a su médico para asegurarse de que el tipo y la intensidad del ejercicio sean apropiados para su situación individual. El cuidado médico y la combinación de actividad física con una dieta equilibrada, son fundamentales en el manejo efectivo de la diabetes tipo 2.

PALABRAS CLAVES

Diabetes tipo II – Condición física – Bienestar – Glucosa – Actividad física – Ejercicios

 

 

MARCO TEÓRICO

CONCEPTOS

Salud

Bienestar global físico, mental y social de la persona que rebasa, ampliamente, la mera ausencia de enfermedad. La salud no se mantiene estable en el transcurso del tiempo y puede variar, en un desarrollo continuo, desde un funcionamiento fisiológico óptimo (alto nivel de bienestar) hasta situaciones próximas a la muerte (mala salud). La OMS expresa que el término salud conforma el conjunto global bio-psico-social de la persona.

Actividad física

Se define como “cualquier movimiento corporal asociado con la contracción muscular que incrementa el gasto de energía por encima de los niveles de reposo”. O también, como “todos los movimientos de la vida diaria, incluyendo el trabajo, la recreación, el ejercicio y las actividades deportivas”. En relación con la salud, como ya indicamos, la actividad física es fundamental en la adquisición y en el mantenimiento de la condición física aeróbica.

Ejercicio físico

Es un término más específico que implica una actividad física planificada, estructurada y controlada, con el objetivo de mejorar o mantener la condición física de una persona.

Condición física

Estado fisiológico de bienestar que facilita la realización de las tareas de la vida cotidiana. Alcanza un alto nivel de protección frente a las enfermedades crónicas y constituye el fundamento para el desarrollo de las actividades deportivas y recreativas.

 

 

 

 

¿QUÉ ES LA DIABETES?

La diabetes mellitus es una alteración metabólica de etiología múltiple caracterizada por hiperglucemia crónica, acompañada de trastornos del metabolismo de los hidratos de carbonos, las grasas y las proteínas, producidos por defectos de la secreción de insulina, de su acción periférica o de ambos. La glucosa en sangre es la principal fuente de energía y proviene de los alimentos que ingerimos en nuestra vida cotidiana. La insulina, es una hormona que produce el páncreas, y ayuda a que la glucosa de los alimentos ingrese en las células para usarse como energía.

Cuando se tiene diabetes, las células musculares no responden de manera correcta a dicha insulina, esto se denomina resistencia a la insulina. Como resultado de esto, la glucosa no entra en estas células con el fin de ser almacenado como fuente de energía.

Cuando el azúcar no puede entrar en las células, se acumula en la sangre y el cuerpo es incapaz de utilizar la glucosa como fuente de energía.

Tipos de diabetes

Diabetes gestacional: La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que se puede dar durante el embarazo. A diferencia de la diabetes de tipo 1, la diabetes gestacional no se debe a tener demasiado o poca insulina. En lugar de eso, una hormona fabricada por la placenta evita que su cuerpo use la insulina como debería. A esto se le llama “resistencia a la insulina”. A continuación, el azúcar (glucosa) en sangre se acumula en la sangre en lugar de que la absorban las células del cuerpo.

Los síntomas de la diabetes gestacional por lo general desaparecen después del parto. Pero en ocasiones no desparece, o puede correr más riesgo de desarrollar diabetes de tipo II más adelante.

Diabetes tipo I: Enfermedad autoinmune, donde el organismo destruye las células pancreáticas produciendo una ausencia absoluta de insulina. Existe un componente genético que es desencadenado por una infección viral. Generalmente se inicia en edad infantil y en la juvenil, con tendencia a la cetoacidosis diabética. La insuficiencia renal crónica (IRC) es la causante principal de muerte: constituye el 10% o menos de los casos de DM. El ejercicio físico aeróbico se utiliza en casos compensados, pero siempre bajo indicación y vigilancia médica. Es muy importante la relación insulina-nutrición-ejercicio.

Diabetes tipo II: Existe insulino resistencia con insuficiencia relativa a la utilización de insulina por el tejido o déficit secretor, con o sin resistencia a la insulina. Existe una predisposición genética asociada a malos hábitos de nutrición, sedentarismo y exceso de peso. Aparece generalmente en personas mayores a 40 años. Representa el 90% de la DM, siendo mayor en algunos países. Cada vez se observan más pacientes diabéticos tipo II en adolescentes e incluso en niños. A su vez, el 90% de los pacientes con DM tipo II presenta exceso de peso y en su mayoría son obesos, muchos de ellos acompañados de síndrome metabólico (SM) y moderado o elevado riesgo cardiovascular (RCV). La resistencia periférica a la insulina en la DM del tipo II se asocia a la hipertensión arterial (HTA), a la hiperlipoproteinemia y a la obesidad. Los pacientes con DM tipo II tienen de tres a cuatro veces mayor riesgo a presentar complicaciones de aterosclerosis que la población normal, siendo portadores, finalmente, de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. La causa principal de muerte es el infarto agudo de miocardio (IAM). La actividad física aeróbica se encuentra indicada bajo prescripción médica y debe formar parte del estilo de vida de estos pacientes en unión de una nutrición sana.

¿Qué problemas de salud pueden tener las personas con diabetes tipo II?

Con el tiempo, los niveles altos de glucosa en la sangre causan problemas como:

  • Enfermedades del corazón.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Enfermedades de los riñones.
  • Problemas de los ojos.
  • Enfermedades dentales.
  • Lesiones en los nervios.
  • Problemas de los pies.

Síntomas de la diabetes tipo II

Los síntomas iniciales de la diabetes causada por un alto nivel de azúcar en la sangre pueden incluir:

  • Infección en la vejiga, el riñón, la piel u otras infecciones que son más frecuentes o sanan lentamente.
  • Aumento de la sed.
  • Aumento de la micción: significa que su cuerpo produce cantidades de orina mayores a lo normal cada día.
  • Visión borrosa.

MEJORAR EL ESTILO DE VIDA Y LA ACTIVIDAD FÍSICA PREVIENEN LA DIABETES MIELITUS

Estudios prospectivos en pacientes de alto riesgo han concluido que la actividad física regular está asociada a un menor riesgo de Diabetes Miellitus. El Programa de Prevención de Diabetes (DPP) estudió 3.234 pacientes con tolerancia glucosada alterada (Prediabetes) y, por tanto, con alto riesgo de avanzar a DM. En este estudio, el grupo de pacientes que siguió una dieta baja en grasa y 150 minutos de ejercicio moderado/semana (caminata rápida) durante 3 años de seguimiento, disminuyó 58% el riesgo de desarrollar DM tipo II (DM II). La pérdida de peso, aunque modesta (7%), fue el principal predictor de la reducción de riesgo de DMII. En el DPP, 495 sujetos no lograron la meta de reducción de peso (sólo bajaron 5 a 7% del peso inicial), sin embargo, en los sujetos de este grupo que cumplieron la meta de ejercicio, también se encontró una reducción de 44% en el riesgo de desarrollar diabetes.

El estudio Finlandés de Estilo de Vida también mostró una reducción de 58% del riesgo de DM en aquellos participantes que perdieron peso, por una ingesta baja de grasa, mayor consumo de fibra en combinación con una caminata de 30 min/día, con entrenamiento de resistencia ocasional. Aquellos individuos que realizaron caminata de al menos 2,5hs/semanales durante el seguimiento, tuvieron de 63 a 69% menos probabilidades de desarrollar DM con respecto a los que caminaron menos de 1 hora/semanal. El menor riesgo de DM estuvo más asociado al incremento de la actividad física total que a la intensidad del ejercicio.

El Estudio Chino de Prevención de Diabetes Da Quing, fue un estudio de intervención de 6 años con dieta y ejercicio (sólo o en combinación) diseñado para investigar el desarrollo de DM en una población adulta de 577 sujetos con tolerancia glucosada alterada. Después de un seguimiento de 14 años, el grupo con intervención en estilo de vida mostró 43% menos incidencia de DM.

 

 

IMPORTANCIA DE LA GLUCEMIA DURANTE EL EJERCICIO

El paciente diabético no debe correr riesgos al realizar ejercicio y debe conocer su control metabólico previo al ejercicio. Si el ejercicio no es prescrito adecuadamente puede inducir hipoglucemia o acidosis metabólica en pacientes con hiperglucemia severa. Sin duda, el tratamiento de la DM se complica un poco cuando incluimos el ejercicio, sobre todo en pacientes que reciben insulina, en quienes la actividad física previa a la dosis de insulina, puede incrementar el riesgo de presentar un evento hipoglucémico severo.

Los pacientes con DM tipo II bajo tratamiento con dieta y ejercicio solamente tienen un riesgo mínimo de desarrollar hipoglucemia con el ejercicio y es innecesario mantener el control de la glucosa sanguínea durante el mismo. Sin embargo, se debe medir la glucosa capilar antes y después del ejercicio, para evaluar el efecto individual sobre la glucemia en ese paciente y determinar la necesidad de suplementar carbohidratos. Se recomienda la ingestión de 15 g de carbohidratos/hora de ejercicio, hasta que se establezca la ingesta óptima de ese paciente.

En pacientes tratados con secreta gogos o insulina exógena, el ejercicio prolongado podría causar hipoglucemia durante o después del ejercicio. Para contrarrestar este efecto, los pacientes deben consumir carbohidratos que se absorban rápidamente y/o reducir la dosis de fármacos antes (y posiblemente después) del ejercicio. Cuando los depósitos de carbohidratos (Ej. glucógeno muscular y hepático) se agotan durante una sesión aguda de ejercicio, puede aparecer una hipoglucemia tardía. Esto puede ocurrir sobre todo después de un ejercicio de alta intensidad, particularmente si se aplica una dosis de insulina o si se usa una sulfonilurea de acción larga. El consumo de cantidades moderadas de carbohidratos (5 – 30 g) durante y en los 30 minutos posteriores a un ejercicio extenuante, disminuirá el riesgo de hipoglucemia y permitirá una restauración más eficiente del glucógeno muscular. Los nuevos análogos sintéticos de insulina de acción rápida, como la insulina lispro, pueden inducir una disminución más rápida de la glucemia que la insulina regular humana. Los pacientes que usan insulina deben monitorear las concentraciones de glucosa antes, probablemente durante y después del ejercicio, y compensar con ajustes adecuados de la dieta y/o de la dosis de medicamentos. Si el paciente sólo usa insulina de acción larga como glargina o levemir, es menos probable la disminución abrupta de la glucemia ya que ésta se está absorbiendo permanentemente del tejido subcutáneo.

EJERCICIO FÍSICO EN DIABETES TIPO II

Se ha demostrado científicamente que la actividad física de intensidad leve a moderada y de duración prolongada de hasta 60 minutos, como la que se puede realizar siguiendo los programas de desarrollo de la CF cardiorrespiratoria-metabólica a una intensidad entre el 54 y el 70% de la FC máx. (40-65% del VO2 máx.), estimula la producción de la hormona del crecimiento (GH). Recordemos, además, que la GH actúa sobre el páncreas disminuyendo la producción de insulina, por lo cual disminuye la insulina plasmática, sin afectación del nivel de glucosa sanguíneo (glucemia), ya que el ejercicio moderado y prolongado aumenta la sensibilidad de los receptores de insulina durante la contracción muscular. Durante el ejercicio moderado y prolongado de hasta 60 minutos, se produce un fenómeno de insulin-like que se acompaña de una mayor avidez por la célula de la glucosa circulante, asegurando un trabajo más económico en la producción de insulina y mejorando con ello la efectividad en el control de la glucemia.

En el cambio de la sensibilidad celular por la glucosa colabora la enzima creatín kinasa, la cual activa la fracción beta del receptor de la membrana para la insulina. Al aumentar el gasto energético por el ejercicio se produce un efecto reductor de tejido graso y se afecta la tasa metabólica normal que, de forma indirecta, pero significativa, disminuye la resistencia a la insulina. Ambos efectos se encuentran muy relacionados.

Por otro lado, resulta evidente que puede favorecerse el reemplazo de la vía energética glucídica que utiliza inicialmente la célula muscular, ya que la GH actúa sobre el tejido adiposo, ejerciendo un efecto lipolítico con la liberación en el plasma de ácidos grasos no esterificados. El ejercicio prolongado con una intensidad de trabajo entre el 54 y el 70% de la FC máx. posee acción directa sobre el metabolismo de los lípidos para la obtención de energía, todo lo cual interviene de forma indirecta en la disminución notable de la conversión del glucógeno muscular y hepático en glucosa para la obtención de energía. Todo lo planteado hasta aquí fundamenta por qué realizar el ejercicio aeróbico a una intensidad moderada entre el 54 y el 75% de la FC máx. es útil, pues colabora en el control de la glucemia en el diabético. Retomando lo ya planteado, insistimos en que la realización de ejercicios de intensidad moderada-intensa o intensa por encima del 75% de la FC máx., puede provocar en el diabético hiperglucemia que puede estar acompañada de cuerpos cetónicos. Al realizar ejercicio por encima del 75% de la FC máx., se produce:

  • Estimulación de las catecolaminas, que aumentan el nivel de glucosa en sangre por dos motivos:
    • Por aumentar la conversión del glucógeno muscular y hepático en glucemia para dar respuesta a las necesidades energéticas.
    • Ya que produce un descenso de la secreción de insulina por el páncreas.
  • Por encima del 75 al 80% de la FC máx. o de duración prolongada, se produce un aumento de la producción del glucagón, que incrementa los niveles de glucosa en sangre y disminuye marcadamente la secreción de insulina por el páncreas.

Como sabemos, la insulina y el glucagón son los componentes determinantes del flujo de combustible dentro y fuera de la célula. Estas dos hormonas antagónicas desempeñan un papel clave en la regulación fina de muchos procesos metabólicos intermediarios, siendo el cociente insulina/glucagón el protagonista de la regulación metabólica.

Debemos tener en cuenta también que realizar ejercicio aeróbico con una duración por encima de 60 minutos, aunque estemos trabajando de forma moderada con una intensidad ≤ 75% de la FC máx., puede producir hipoglucemia en el diabético al caer los niveles de glucemia por el ejercicio. Por otra parte, como consecuencia de la necesidad de regular la temperatura corporal después de 60 minutos de ejercicio continuo, se incrementan las pulsaciones por el aumento de las catecolaminas, para garantizar la irrigación sanguínea de la piel, con la intención de equiparar la temperatura corporal con la ambiental. Si los niveles de glucemia estaban normales, pero la frecuencia cardiaca aumenta por encima del 75% de la FC máx., podría sobrevenir de forma gradual una hiperglucemia. Debe tenerse siempre presente que el ejercicio prolongado en el paciente diabético tiene un límite que no debe rebasar los 60 minutos, pues pueden aparecer cuadros de descompensación de la diabetes. Su respuesta dependerá del estado de salud, de su condición física y de los niveles de glucemia en sangre durante el ejercicio, pudiendo manifestarse cuadros de hipoglucemia o hiperglucemia. En estos casos suele aparecer más frecuentemente la hipoglucemia. Permanentemente hay que recordar, además, que los ejercicios de duración corta relativa y de intensidad elevada son perjudiciales para el paciente diabético, por su predominio anaeróbico láctico y su respuesta fisiológica. Durante el ejercicio intenso de característica anaeróbico-láctica, disminuye la producción hepática de glucosa, aumenta la captación de la misma y disminuyen los niveles de insulina, lo que puede producir hiperglucemia.

Como resumen se puede afirmar que para las personas que poseen diabetes, ejercicio saludable y efectivo es el de intensidad leve-moderada o del tipo moderado entre el 54 y el 75% de la FC máx. (el 40 y el 70% del VO2 máx.) Hasta 60 minutos, y que, por el contrario, los de intensidad moderada-intensa o intensa superior al 75% no son recomendables para estos pacientes.

TIPOS DE EJERCICIO PARA EL TRATAMIENTO

Ejercicio aeróbico

El ejercicio aeróbico ha sido el modo de ejercicio tradicionalmente más prescrito en el tratamiento de la DM II. Para que la acción de la insulina se mantenga en niveles óptimos, se recomienda que las sesiones de ejercicio sucesivas estén separadas no más de 72 horas y se hagan al menos 3 veces/semana (no consecutivas). Estas sesiones deberían incluir actividad física de baja a moderada intensidad que duren al menos de 10 a 15 minutos por sesión, con una meta total de 30 minutos. Algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos incluyen caminata en piso o caminadora, trote, bicicleta estática, ejercicio en máquinas elípticas, bailo terapia, etc.

Ejercicio de resistencia

El ejercicio de resistencia también se recomienda a todos los pacientes diabéticos ya que mejora la fuerza y la resistencia muscular, aumenta la flexibilidad, mejora la composición corporal, y disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular; al mismo tiempo que incrementa la masa muscular sensible a la insulina. De forma ideal, el ejercicio de resistencia debería realizarse un mínimo de 2 veces por semana dentro de un programa diseñado (incluyendo entrenamiento aeróbico y flexibilidad) e incluir de 8 a 10 ejercicios que involucren la mayoría de los grupos musculares y un mínimo de 10-15 repeticiones hasta llegar cerca de la fatiga de cada grupo muscular. En el ejercicio de resistencia se recomienda dar prioridad a utilizar grupos musculares grandes. Estos ejercicios de resistencia pueden ser realizados con pesas, mancuernas, ligas o aparatos.

Combinación: Aeróbico + Resistencia

Un programa de entrenamiento que combine el uso de ejercicio aeróbico y de resistencia proporciona el mayor beneficio en el tratamiento de pacientes con DM. Los dos tipos de ejercicios proporcionan beneficios por mecanismos diferentes. Poehlman y Cols demostraron que tanto el ejercicio aeróbico como el ejercicio de resistencia durante 6 meses, mejoraron la captación muscular de glucosa. En este estudio, el aumento de la masa libre de grasa (masa magra) debido al ejercicio de resistencia contribuyó a la captación de glucosa por un efecto de aumento de masa, sin cambio en la capacidad intrínseca del músculo para responder a la insulina. Por otra parte, el entrenamiento aeróbico también incrementó la captación de glucosa, pero independientemente de los cambios en la masa muscular o en la capacidad aeróbica máxima, sugiriendo que estos cambios fueron resultado de un incremento de la sensibilidad a la insulina.

El estudio de Ferrara y Cols, demuestra que al agregar 4 semanas de ejercicio de resistencia a hombres con sobrepeso que cumplían un plan de ejercicio aeróbico, la respuesta de insulina a una carga de glucosa oral disminuyó 25% con respecto a los que sólo cumplían ejercicio aeróbico. Sigal y Cols compararon los efectos de ejercicio aeróbico, de resistencia o combinado en 251 adultos entre 39 y 70 años con DM tipo II, y sus resultados demostraron que el entrenamiento combinado provocó una mejoría adicional del control glicémico.

CONTROL MEDIANTE EL DESARROLLO DE LA CONDICIÓN AERÓBICA

Efectos metabólicos del ejercicio aeróbico

Como ya se ha analizado anteriormente, en esta enfermedad se padece de hiperinsulinismo e insulina resistencia, y la dosificación en los casos de ejercicio aeróbico, de carácter leve-moderado o moderado, mejora enormemente la insulina sensibilidad y el RCV. Se ha podido demostrar la eficacia de la CF cardiorrespiratoria-metabólica en la prevención de la diabetes tipo II en personas con alto riesgo, así como formando parte del tratamiento de los diabéticos del tipo II. Actúa decisivamente en lo que pudiéramos llamar imaginariamente como “cura” de la enfermedad, ya que favorece la normalización de la glucemia y de la hemoglobina glucosilada, y consigue llevar a valores casi normales la sensibilidad de la insulina, con una marcada disminución del RCV.

Valores de glucemia para la práctica de la actividad aeróbica

Deberán observarse, al respecto, las siguientes recomendaciones:

  • Con glucemias menores de 100 mg/dl se debe ingerir algo de alimento y no iniciar la actividad física hasta recuperar esos valores.
  • Los valores adecuados de glucemia para la práctica de ejercicio físico deben situarse en el rango de entre 100 y 250 mg/dl.
  • Los pacientes controlados y que no dependen de medicamentos pueden hacer actividad física con valores próximos a los 80 mg/dl. No obstante, deben llevar siempre consigo algún suplemento de HC.
  • Cuando las glucemias son superiores a 250 mg/dl o en presencia de cuerpos cetónicos en orina, el ejercicio está contraindicado.

Cuidados y recomendaciones necesarias para la práctica de la actividad física y deporte en personas con diabetes tipo II

Si bien es importante mantener el control de la enfermedad como requisito indispensable para la práctica de ejercicio físico, no es menos importante asumir ciertos cuidados en su realización, evitando así complicaciones asociadas.

Mencionaremos las siguientes:

  • Llevar siempre consigo algo que identifique su patología.
  • Conceder importancia a la educación del paciente en cuanto se refiere al control de la enfermedad.
  • Seguimiento médico deportivo por el médico de Atención Primaria y, si fuera necesario, por el médico del deporte.
  • Realizar el ejercicio sobre una superficie suave, sin irregularidades, evitando elevaciones. Realizar un circuito de ejercicio seguro y que cumpla con la distancia prevista. Tratar de que el ejercicio resulte agradable, con buena temperatura y evitar la contaminación ambiental.
  • Seleccionar el ejercicio adecuado bajo autorización médica. Tanto en la diabetes como en otras afecciones, la modalidad más adecuada es la de caminar o trotar; pero en ocasiones, cuando los pacientes tienen dificultad con la marcha por complicaciones propias de su enfermedad, se deben buscar otras opciones, como nadar, hacer gimnasia dentro del agua, cicloergómetro ajustado, ergómetro de brazos, ejercicios calisténicos y de fuerza isotónica con poco peso.
  • Conseguir una óptima relación entre la dosificación del medicamento, la ingesta de HC y la dosis del ejercicio. Mucho más importante en los insulinodependientes.
  • Es imprescindible el control sistemático de la glucemia y de la FC antes, durante y después del ejercicio, evitando así cuadros de hipoglucemia o de hiperglucemia.
  • Utilizar el calzado apropiado con calcetines deportivos que eviten roces desfavorables. Prestar mucha atención al pie del diabético o con lesiones cutáneas en los pies.
  • Cambiar la ropa deportiva diariamente, prevaleciendo la higiene.
  • Realizar el ejercicio en instalaciones deportivas o espacios libres adecuados.
  • Contar con atención profesional personalizada cuando sea necesaria.
  • Mantener una buena hidratación.
  • Durante el ejercicio más intenso o prolongado ingerir con frecuencia bebidas isotónicas apropiadas y en cantidad suficiente, y suplementos de HC cuando fuera necesario.
  • Destacar la necesidad de ser capaz de percibir el grado de esfuerzo para un mejor control de la intensidad del ejercicio.
  • Tener muy en cuenta el clima y el horario, evitando condiciones extremas que lo puedan afectar. Reservar siempre, en lo posible, un mismo horario, haciendo de la práctica de la actividad física algo necesario pero agradable, y tener en cuenta el horario de la administración del medicamento, aún más en los insulinodependientes.

EFECTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Para lograr la prevención y el control de la diabetes tipo II es importante que el paciente sea una persona activa con predominio de la CF aeróbica, que se alimente con la cantidad y calidad requerida, y que mantenga un peso corporal óptimo.

Ha quedado bien demostrado, desde el punto de vista fisiológico y de su repercusión clínica, que la mejora de esta condición física comporta un sinnúmero de beneficios para la salud, en particular para los pacientes con diabetes.

Entre los beneficios demostrados con evidencias tenemos los siguientes:

  • El ejercicio aeróbico estimula los transportadores intracelulares de la glucosa (GLUT), especialmente los GLUT 4 del tejido muscular.
  • El efecto insulin-like (insulínico) que tiene la contracción muscular al ejercicio, con el efecto potencial de aumentar la sensibilidad periférica a la insulina, incrementando la permeabilidad de la membrana a la glucosa para su utilización energética y disminuyendo la glucemia.
  • Disminuye la insulinorresistencia, el hiperinsulinismo y la intolerancia a los HC.
  • Al aumentar el gasto energético por el ejercicio, se produce un efecto reductor del tejido graso, lo que incrementa la tasa metabólica normal.
  • La combinación del ejercicio y la nutrición restrictiva saludable produce reducción del peso corporal, del IMC, de la circunferencia abdominal, con disminución de la grasa central a nivel subcutáneo y visceral, y disminución del porcentaje de grasa corporal.
  • Mejora la resistencia muscular, la flexibilidad, la coordinación, la locomoción y la seguridad para ejecutar las actividades cotidianas. Disminuye la dependencia.
  • Mejora la eficiencia cardiovascular y respiratoria.
  • Incremento del VO2 máx y del VO2 máx./kg (MET).
  • Mejora la eficiencia cardiovascular por el suministro de sangre y oxígeno al miocardio, disminuyendo la demanda de oxígeno.

Efectos Agudos

La mayoría de los pacientes diabéticos presentan una disminución de la glucemia cuando realizan un ejercicio de leve a moderada intensidad y este efecto se mantiene de 2 a 48 horas después de finalizado el mismo. En las células musculares existen al menos 2 mecanismos para aumentar la captación de glucosa y la síntesis de glucógeno durante y después de una sesión de ejercicio. Uno es la captación de glucosa dependiente de insulina que predomina durante el reposo, mientras que el otro es la captación de glucosa durante el ejercicio que depende de la contracción muscular y es independiente de los defectos en la acción de la insulina. Una sesión de ejercicio incrementa la captación muscular de glucosa por este último mecanismo, sin importar el defecto en la acción de la insulina presente en la DM tipo II. Es decir, después de una sesión de ejercicio, la depleción de la reserva de glucógeno muscular estimula la captación de la glucosa durante las horas siguientes a una sesión aguda y en este período el requerimiento de insulina es mínimo. Los efectos de una sesión de ejercicio pueden durar desde 1 hora en ejercicio breve y suave, hasta 1 o 2 días en ejercicios intensos y prolongados; estos efectos se revierten en 2 a 3 días. Por tanto, es conveniente aconsejar al paciente diabético que realice una sesión de ejercicio al menos cada 48 horas para mantener incrementada la acción de la insulina.

Efectos Crónicos

  • Reduce el riesgo de padecer algunas enfermedades

El deporte ayuda a prevenir algunas complicaciones relacionadas con el sedentarismo y la obesidad, como problemas cardiovasculares, diabetes tipo II, y otras enfermedades. Además, también es una parte fundamental para mejorar el tratamiento en algunas de ellas, como siempre destacamos en soluciones para la diabetes.

  • Más músculo y menos grasa

Combinar ambos tipos de entrenamiento reducirá la grasa corporal, mientras que tonifica los músculos. Esto contribuye a mejorar la postura y también a aumentar la densidad ósea. Esto es especialmente útil a medida que avanza nuestra edad, para prevenir problemas como la osteoporosis.

  • Mejora la capacidad cardiovascular

Otro aspecto que comúnmente se cree que solo mejora con entrenamiento aeróbico, es la capacidad cardiovascular. La realidad es que el entrenamiento de fuerza también es beneficioso, ya que aumenta la densidad capilar y la eficiencia del flujo sanguíneo en los músculos.

  • Mejora la pérdida de peso

Lo habitual de cara a la pérdida de peso es combinar ejercicio aeróbico con cambios en nuestra dieta (menor consumo calórico para estar en déficit). Sin embargo, el entrenamiento de fuerza también es una buena alternativa para quemar calorías, así que podemos combinar días de entrenamiento aeróbico, con el levantamiento de pesas para mejorar los resultados. Además, nos ayudará a mantener la masa muscular, que puede verse reducida con la pérdida de peso.

 

 

CONCLUSIÓN

La diabetes mellitus es hoy un problema de salud creciente y serio, tanto en el mundo desarrollado como en el que está en vías de desarrollo. Gracias a todas las investigaciones que se han realizado sobre esta enfermedad es más fácil la prescripción y la influencia que tenemos como profesionales de la actividad física sobre los individuos que la poseen.

Como resumen ha quedado bien demostrado, desde el punto de vista fisiológico y de su repercusión clínica, que la mejora de esta condición física comporta un sinnúmero de beneficios para la salud, en particular para los pacientes con diabetes tipo 2. La actividad física aeróbica ofrece numerosos beneficios para dichos pacientes, tales como:

  • Mejora del control glucémico: La actividad aeróbica ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre al aumentar el consumo de glucosa por parte de los músculos.
  • Aumento de sensibilidad a la insulina: El ejercicio aeróbico ayuda a que el organismo utilice mejor la insulina que produce o la que se administra.
  • Pérdida de peso y control del peso: La actividad física aeróbica contribuye a la pérdida de peso y al mantenimiento de un peso saludable. Esto es especialmente importante para los pacientes con diabetes tipo 2, ya que la obesidad o el sobrepeso pueden agravar la enfermedad.
  • Mejora de la salud cardiovascular: El ejercicio aeróbico fortalece el corazón y los vasos sanguíneos, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares, que son más comunes en los pacientes con diabetes tipo 2.
  • Reducción del estrés: El estrés puede afectar negativamente los niveles de azúcar en sangre, por lo que reducirlo es beneficioso para los pacientes con diabetes tipo 2.
  • Mejora de la calidad de vida: El ejercicio aeróbico regular puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con diabetes tipo 2 al aumentar sus niveles de energía, fortalecer los músculos y mejorar la salud en general.

La actividad física regular es fundamental para el manejo y la prevención de la diabetes tipo II, pero es importante abordarla de manera segura y efectiva. Como futuros profesores de educación física nos llevamos una gran variedad de ejercicios, métodos y aspectos a tener en cuenta, que son indispensables para poder trabajar con personas con este tipo de enfermedad.

 

EMILIANO JARA

KAREN RODRIGUEZ

PROFESORES DE EDUCACIÓN FÍSICA

INSTITUTO JORGE COLL SEDE SAN RAFAEL MENDOZA

 

 

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