INTRODUCCIÓN
¿Un deportista de alto rendimiento está formado solamente por su talento? ¿Es acaso, una especie de dios o ser divino que nació teniendo una motricidad excepcional? ¿O solo es un simple mortal como cada uno de nosotros, que cuenta con mucha disciplina, constancia y tolerancia a la frustración?
Como veremos más adelante, un deportista de alto rendimiento es una persona que gracias a su esfuerzo físico, deportivo, y psicológico, logra conseguir metas y objetivos que lo posicionan en competencias de altísimo nivel, lo cual también demanda de muchas horas de entrenamiento. Pero hablando en términos de su salud mental, ¿cuánta importancia se le da realmente a la misma? ¿Por qué figuras tan importantes en el deporte, abandonan de manera repentina y precoz, la práctica deportiva de alto nivel?
El siguiente trabajo de investigación encuentra su foco en el deportista de alto rendimiento, su formación, el desarrollo de la vida en competencia, los motivos por los cuales abandona la práctica deportiva (ya sean emocionales, económicos, políticos, etc) y cómo se desempeña su vida luego de la deserción deportiva.
Para conocer en mayor profundidad estos aspectos, más adelante se detallan definiciones de alto rendimiento, las características del mismo y los aspectos de la psicología del deportista, la importancia que tiene el entrenamiento de la salud mental y tolerancia a factores negativos como el estrés, presión mediática, frustración, entre otros.
MARCO TEÓRICO
CAPÍTULO 1
- DEPORTE DE ALTO RENDIMIENTO
El deporte es un espectáculo público y es, sin dudas, una de las manifestaciones de la cultura que mayor arraigo tiene en la población; en este sentido es una de las actividades de masas más importantes de la actualidad, de las que mayor cantidad de personas reúne en una instalación y es la preferida por una gran parte de la población independientemente del país donde vive, su nivel escolar o su religión. Esto es así porque la calidad estética de las actividades deportivas ha ido en aumento lo que le ha permitido adueñarse del protagonismo en los medios de comunicación masiva gracias, entre otras cosas, a la espectacularidad de las marcas mundiales, a la belleza de los movimientos que se ejecutan durante el desarrollo de la función deportiva y a la funcionalidad de las instalaciones modernas.
Toda esta situación es posible debido a que el deporte de alto rendimiento, sus competencias, récords y exhibiciones se han convertido en una característica de la vida del mundo actual. La mayoría de los habitantes del planeta gustan de ver su deporte preferido ya sea desde el propio lugar de juego, o desde el televisor que tienen en sus casas.
Los Juegos Olímpicos, los Campeonatos Mundiales, las Copas, etc., son el marco propicio para que niños, jóvenes y adultos se adentren en todo un sistema divulgativo universal que lleva a la actividad deportiva de alta competición hasta todos los rincones del mundo, la promueve y al mismo tiempo permite la posibilidad de evaluarla no sólo por sus resultados sino también por la calidad externa de su movimiento ya que las acciones se ven desde diferentes ángulos, a distintas velocidades y se repiten todas las veces que lo deseemos.
Otra particularidad muy específica de la esfera del deporte actual es que la calidad de los deportistas se va emparejando sin importar la zona geográfica de dónde procedan; así como que los sistemas de entrenamiento se igualan debido a la elevación del intercambio de información bibliográfica o electrónica existente en la mayoría de los países del mundo.
Por otra parte, el aumento de las competencias y de las reuniones internacionales también permite un fructífero intercambio de opiniones entre entrenadores y preparadores deportivos.
Hasta aquí hemos caracterizado al deporte de alto rendimiento de la manera en que lo pueden hacer los espectadores, mediante lo que sus ojos pueden ver, o sea, hemos planteado el punto de vista del público en general que recibe al deporte de calidad máxima como un entretenimiento para su tiempo libre. Esto no quiere decir que los entrenadores y especialistas del deporte no vean su belleza estética ni que comprendan lo artístico que hay en un movimiento atlético porque no es así.
La situación no es la misma cuando la vemos desde otro ángulo o sea, desde el punto de vista de los deportistas de alto rendimiento que dedican toda su vida a la preparación deportiva y a la competencia y que, por ello, están sometidos a intensas sobrecargas deportivas o sufrimientos personales, dicho en el tono más real posible. El deportista de alto rendimiento tiene que sacrificarse, diariamente, en pos de alcanzar un resultado, una medalla, una marca y a ello dedica los mejores años de su juventud y las mejores capacidades de su organismo. Recibe las cargas de entrenamiento, las lesiones, las privaciones, los golpes, las críticas y los elogios con su mejor disposición porque su meta final, su objetivo, es el resultado deportivo y hacía él están encaminados sus esfuerzos.
- ¿Qué es el alto rendimiento deportivo?
Según la universidad de Murcia: El deporte de alto rendimiento es aquel cuyo objetivo principal consiste en alcanzar el máximo rendimiento atlético en competiciones del más alto nivel, generalmente a nivel nacional, mundial u olímpico.
Los deportistas de alto rendimiento están dotados de un talento especial e innato para la actividad deportiva, pero también han seguido un programa de entrenamiento especial enfocado en optimizar sus recursos físicos y técnicos para desarrollar al máximo sus habilidades.
- Características del deporte de alto rendimiento.
Tal y como se recoge en el trabajo de Ruiz, Sánchez, Durán y Jiménez (2006), el deporte de alto rendimiento, implica una alta práctica deliberada de la actividad deportiva que, según el deporte, varía entre dos y seis horas diarias y de cinco a siete días por semana.
Dicha exigencia en términos de tiempo, intensidad, concentración y esfuerzo, suele implicar también la detección, captación, formación y promoción de deportistas para alcanzar el éxito deportivo.
Los deportistas de élite presentan una menor orientación al ego y unos mayores niveles de fatiga y amistad que aquellos que pertenecen al grupo de nivel medio/alto.
- Los deportistas de élite presentan comparativamente un mayor nivel de fatiga psicológica que los deportistas de menor nivel de rendimiento.
- La segunda variable en entrar en la función es la orientación al ego, con un signo en este caso negativo, lo que denota un peso menor de este tipo de motivación, como agente movilizador de su conducta.
- La tercera variable en entrar en la función (la amistad), presenta un coeficiente de signo positivo, lo cual revela que los deportistas de élite son capaces de encontrar en su entorno un mayor nivel de refuerzo grupal, sentimiento de pertenencia o cohesión.
(Según estudio realizado en Centro Galego de Tecnificación Deportiva de Pontevedra)
- Entes reguladores.
En Argentina, el ENARD (Ente nacional de alto rendimiento deportivo).
CAPÍTULO 2
- Definición de Deportista de Alto Rendimiento:
Se puede definir a un deportista de élite o de alto nivel como una persona que, gracias a una serie de factores, sumados al esfuerzo y sacrificio continuo, logra obtener objetivos planteados y definidos, permitiendo situarse en lo más alto del ámbito deportivo y, alcanzando cotas de alto rendimiento y las marcas más elevadas. (Penedo P. Deportista de élite: ¿influye la genética? Veritas intercontinental, 20 de enero de 2020: Departamento Científico)
Para lograrlo, el deportista tiene influencias de la motivación, Entendiendo a la misma como una disposición psicológica, determinación o voluntad que impulsa a la persona a hacer determinadas acciones para alcanzar un objetivo.
Existen 3 tipos de motivación:
- La motivación autónoma o intrínseca,
- La motivación controlada o extrínseca
- La no motivación o amotivación.
En todas las áreas del entrenamiento deportivo pueden aplicarse estrategias psicológicas que enriquezcan el trabajo de los deportistas. Se entiende que algunas estrategias deben ser aplicadas por el entrenador, otras por el propio deportista, y otras, más complejas, por el psicólogo deportivo. Los temas que conciernen a la psicología del alto rendimiento se explican más adelante en el apartado “Psicología del deporte”.
- El atleta de alto rendimiento, ¿NACE O SE CONSTRUYE?
El lograr ser un atleta de alto rendimiento y competir a nivel profesional es el sueño de todo deportista. Son muchas las horas de entrenamiento y esfuerzo para lograr desarrollar sus habilidades al máximo potencial. Sin embargo, muchos pasan por desapercibidos, los elementos principales para alcanzar el éxito. Estos aspectos están relacionados con la conducta y comportamiento del atleta, sus valores y la disciplina. El desarrollo de un atleta de alto rendimiento depende en gran manera de aquellas personas que lo rodean, ya que estos serán sus modelos a seguir y a los que imite en el futuro.
Tomando esto en consideración podemos decir que las personas con las que nos rodeamos o rodeamos al atleta desde pequeño son sumamente importantes en su desarrollo. Esto lo podemos ver a diario cuando le preguntamos a un niño que quiere ser en el futuro y ellos contestan que quieren ser lo mismo que sus padres, ya que estos son el modelo que tienen en sus hogares.
Nadie nace deportista de alto rendimiento. Es reconocido el hecho de que existen muchas condiciones sociales y económicas que marcan el surgimiento de grupos de atletas así como que éstos se hacen por los efectos de años de entrenamiento y competencias. No obstante, se nace con ciertas características naturales que cuando son debidamente trabajadas y guiadas pueden dar lugar a la formación de un atleta de nivel mundial. Por ello, otra particularidad del deporte actual es la búsqueda de jóvenes talentos, con capacidades y aptitudes suficientes, para que sean las canteras, o sea, el relevo de los deportistas de alto rendimiento. Pero esta búsqueda no se hace desordenadamente y según el criterio personal de los entrenadores sino que se realiza cumpliendo una serie de requisitos técnicos y metodológicos que garanticen un buen resultado y le dan carácter científico a la misma.
Detectar estos niños y jóvenes con talento para el deporte, o sea formar nuestras reservas deportivas, se ha convertido, hoy en día, en una de las tareas de mayor responsabilidad para nosotros porque es la que garantiza el futuro del deporte en las instituciones y en los países a que pertenecen. Poseer una buena reserva deportiva, es garantía de calidad actual y de un futuro competitivo superior. Hablar de reservas deportivas es referirnos a la regulación de la preparación de los atletas durante períodos que abarcan muchos años.
Tenemos que recordar que, en la actualidad, el atleta es un artista del músculo que tiene que poseer aptitudes para luego entrenarlas, trabajarlas y perfeccionarlas y después utilizarlas en su actividad para obtener resultados que se puedan exhibir y compartir con todos. La particularidad en el deportista, estriba en que el atleta tiene que entrenar mucho más para poder mantenerse y que su sacrificio en pos del triunfo es mucho mayor porque casi siempre su acción se realiza contra un rival que lucha por no dejarlo vencer.
- ¿Cómo formar atletas de alto rendimiento?
En el deporte hay una ley inviolable que podemos resumir en la idea de que sin planificación no hay resultados, y es por ello que una de las acciones principales de los entrenadores es planificar el programa de entrenamiento ya que el organismo de los atletas tiene limitaciones lógicas, desde el punto de vista biológico, que impiden el mantenimiento de la forma deportiva por mucho tiempo y en este sentido hay que establecer las etapas necesarias para alcanzar, mantener y después perder la forma deportiva. Obviamente, para elaborar el programa de entrenamiento primero hay que definir los períodos que conforman la estructura general de los programas que son el período preparatorio, el competitivo y el transitorio teniendo en cuenta que cada uno de ellos tiene sus propias características que dependen de las características del deporte, el calendario de competencias, el nivel de los atletas y de los factores organizativos que influyen sobre la elaboración del programa que pueden ser horarios, tiempos de trabajo, instalaciones deportivas asignadas, etc.
- Buenas intenciones…
Lamentablemente hay muchos entrenadores que se convierten en destructores de posibles atletas de alto rendimiento. Esto es debido a varias razones, pero según la literatura la principal es la falta de conocimiento en el desarrollo de los niños. Hay muchos entrenadores voluntarios los cuales quieren ayudar pero no están instruidos en cómo desarrollar a un atleta de alto rendimiento. Es por esto que uno los ve cometiendo los mismos errores año tras año, desperdiciando así, el desarrollo de un posible futuro atleta de alto rendimiento. Es importante que todo entrenador entienda que entre las edades de 5 a 14 años todavía el cuerpo del atleta está en pleno desarrollo y no ha alcanzado su máximo nivel.
Según la misión del Entrenador Josué Lionel Rivera (Entrenador Personal Atletas Alto Rendimiento, Ph. D. Catedrático Auxiliar Universidad de Puerto Rico en Bayamón, Departamento de Educación Física Adaptada), es necesario ofrecer un programa de entrenamiento individualizado basado en las necesidades particulares y metas a corto y largo plazo del atleta, esto de acuerdo al nivel de desarrollo del mismo. Por eso es importante que los entrenadores, padres y todo aquel que trabaje con niños en desarrollo, entienda que el deporte infantil y juvenil es para fomentar el desarrollo atlético y ayudarle a lograr sus metas y no simplemente para tratar de ganar campeonatos.
Muchos entrenadores evalúan o catalogan a los atletas en desarrollo, en lo que están viendo en el presente y no en lo que estos atletas podrían ser en el futuro. Una de las claves para que el atleta alcance el éxito, es que su entrenador lo vea como un ser humano con deseo de aprender un deporte que le causa aspiración. Ningún niño llega al terreno de juego con la idea de ser alguien grande en ese deporte, es responsabilidad de cada entrenador, padre y familiar del niño motivar y apoyar en la búsqueda de su sueño, a ese niño. Si las personas que rodean al niño o joven no saben desarrollar el máximo potencial que éste tiene, terminan destruyendo un posible atleta de alto rendimiento.
Por naturaleza, cada niño tiene la capacidad de desarrollar sus habilidades al máximo potencial, siempre y cuando reciba los estímulos y enseñanzas apropiadas. Hemos podido ver por años, a muchos de los atletas de ligas infantiles y juveniles con el potencial de estar en el nivel más alto en su deporte. Sin embargo, hoy día se encuentran en sus casas mirando a otros alcanzar lo que ellos pudieron haber logrado.
A continuación enumeramos algunas de las razones por las cuales sucede este hecho:
- No pudieron ver más allá de sus ojos naturales: Digamos que no recibió la enseñanza apropiada, en el momento indicado, por las personas capacitadas.
- Elevaron su ego prematuramente: Aquellos que lo rodeaban elevaron su ego de manera tal que el atleta llegó a creer que no tenía que trabajar duro para alcanzar sus metas.
- Su desarrollo físico no iba a la par con su entrenamiento: El entrenamiento recibido no era específico a sus necesidades para cumplir con las demandas de ese deporte.
- Nunca lo llevaron al lugar correcto: Las personas que guiaron su entrenamiento no tenían el conocimiento necesario para desarrollarlo.
- Nunca hubo una mente ganadora: Uno de los aspectos más importantes para lograr ser un atleta de alto rendimiento es el aspecto mental del atleta. Es bien importante que cada entrenador desarrolle en sus atletas esa mentalidad ganadora y luchadora.
Contrario a las razones causantes del hecho anterior, a continuación les enumeramos las adecuadas y efectivas para SÍ desarrollar atletas de alto rendimiento deportivo:
- Mantener una buena imagen interna y externa: Todo atleta deberá mantener una imagen interna positiva trabajando continuamente con sus valores para así reflejar una auténtica y sana imagen externa.
- Un atleta come aquello en que desea convertirse: La nutrición es sumamente importante ya que “uno es lo que come”. Si un atleta ingiere los nutrientes que necesita su cuerpo, su rendimiento atlético será óptimo, el no hacerlo causa consecuencias adversas que afectan su desarrollo corporal y rendimiento atlético.
- Desarrollar la fuerza general y específica: Un entrenamiento adecuado para la exigencias del deporte: El tener movimientos coordinados le ayuda al atleta a realizar bien la destreza, pero el tener movimientos coordinados con músculos fuertes le ayuda al atleta a evitar lesiones. Esto le puede ayudar en gran manera ya que tendrá más tiempo de juego y mejor rendimiento atlético.
- Una mente ganadora: Como muchos dicen “la práctica hace la perfección”. Nosotros pensamos que la “buena práctica hace la perfección”. Para llegar a ser un atleta de alto rendimiento es importante prepararse física y mentalmente en el escenario real del juego para así estar preparado en el momento de la verdad.
- El poder de la actitud: Aquí se encuentra el todo de un atleta de alto rendimiento esta palabra dice deseo, pasión, dedicación, entusiasmo.
- La familia
Uno de los aspectos más importantes para que un atleta pueda desarrollarse a su máximo potencial es el apoyo y motivación de la familia. Por años hemos visto que aquellos atletas, los cuales cuentan con el apoyo de la familia tienen mayores probabilidades de desarrollarse a su máximo potencial. Los padres están llamados a motivar a sus hijos, a decirles; «vos podes, el día de mañana será mejor, yo te veo siendo un gran atleta, podes contar conmigo siempre, etc.» Este comportamiento marca la diferencia entre un atleta promedio y un atleta destacado. Es importante recordar que cada niño/a pasa por unas etapas de desarrollo las cuales no se pueden brincar ya que esto puede afectar su desarrollo.
Los niños entre las edades de 6, 7 y 8 ya no recuerdan muchas cosas cuando llegan a las edades de 15, 16 y 17 años. Por esto es importante que en las edades tempranas del atleta, el énfasis sea el desarrollo del mismo y no poner tanto énfasis y presionar al atleta a que tiene que ganar a toda costa.
Muchas veces presionamos tanto a los niños por ganar un juego o una carrera y cumplir nuestros propios sueños que se nos olvida el verdadero propósito del deporte infantil y juvenil que es el desarrollo. La realidad es que a esas edades tempranas, se requiere que los padres disfruten a sus hijos, los motiven a desarrollarse y en el futuro recuerden las buenas anécdotas de lo que hacían de pequeños.
Es importante que los padres no utilicen a sus hijos para cumplir caprichos ni deseos personales de los que ellos no llegaron a ser o alcanzar. En muchas ocasiones por hacer lo antes mencionado, los padres terminan frustrando a sus hijos y tronchando su futuro como atleta de alto rendimiento. Cada niño atleta es individual con sus propios sueños, y es trabajo de los padres, ayudarlos y motivarlos a alcanzarlos.
- FORMACIÓN EN VALORES
Es importante recordar que, para lograr atletas de alto rendimiento, hay que desarrollar un proceso largo y caro que merece, en sí mismo, que lo hagamos lo mejor que podamos. En este sentido hay que empezar por una adecuada detección y selección de talentos deportivos para poder continuar realizando el proceso del entrenamiento deportivo para todas las categorías de edades y de calidad. A esto hay que unir la asistencia a competencias oficiales o amistosas para evaluar el nivel de preparación que han alcanzado nuestros atletas y, además, debemos garantizar una buena calidad de vida de los deportistas donde podemos incluir su educación, atención médica, alimentación, higiene, etc.
En la actualidad hay que renovar algunos de los conceptos sobre la preparación de nuestros atletas. Hay que pensar en que la formación de valores se debe integrar, como un elemento fundamental, a la preparación deportiva de nuestros alumnos, y debe determinar en la evaluación del aspecto educativo. En este sentido, el trabajo conjunto con la escuela, la familia y todo lo que rodea al atleta es un elemento muy importante.
Otro aspecto que merece nuestro análisis es el referido a los principios del entrenamiento deportivo. Hoy en día, hay que tener en cuenta el nacimiento de un nuevo e indiscutible principio que se refiere a la unión entre la calidad deportiva y la integralidad de los atletas a partir de un adecuado y sistemático trabajo en la formación de sus valores. No puede existir un buen atleta con deficiencias como persona; no habrá un buen atleta si no tiene, primero que todo, valores que lo hagan acreedor del respeto y la admiración de todos. Esto es así porque los atletas, mientras mejor preparados estén desde el punto de vista educativo, mucho mejor serán en su desempeño atlético.
Debemos contar con atletas disciplinados y puntuales, con alto sentido del compañerismo y del trabajo en equipo. No deseamos atletas envueltos en broncas masivas en las que, lejos de ganar, todos perdemos. No podemos convivir con atletas deshonestos o que no aprueben las asignaturas en las escuelas donde cursan sus estudios.
Tenemos, por tanto, que contar con programas de entrenamiento que además de lograr el estado de forma deportiva en los atletas coadyuven, junto a la acción de la escuela, la familia y de los otros factores de la sociedad, a alcanzar la integralidad en cada uno de ellos para que estén preparados no solamente para la práctica del deporte sino, también, para la vida.
Ahora bien, aunque nos hemos referido a las acciones colectivas como vías y formas para la formación de valores, hay que tener presente que ésta es principalmente, individual, y que los entrenadores deben tenerla muy en cuenta.
Por tanto, cada entrenador debe investigar y llegar al diagnóstico adecuado de sus atletas y a las conclusiones acerca de cómo realizar el trabajo con cada uno de ellos, porque los valores son psicológicos y se manifiestan en la conducta de cada atleta y porque, además, la individualidad es un elemento muy importante en este trabajo.
En esta búsqueda de formación de valores también hay que accionar, de manera indirecta, en los entrenamientos diarios y en las competencias. Para ello, todos los entrenadores deben trabajar para lograr mover las fibras más sensibles de los alumnos no solamente para defender su camiseta, sino también para no ceder al cansancio durante el entrenamiento o no dejarse vencer en las competencias, para luchar contra las inclemencias del clima o la rudeza del rival, para sobreponerse a las derrotas y al mismo tiempo para sentirse satisfecho con las victorias sin menospreciar al contrario.
Hay que estimular la identidad, el sentido de pertenencia y el deseo de vencer, hay que mover los sentimientos en función de las metas deportivas y hacer comprender a los alumnos que, en el sacrificio, está el triunfo. Esto es trabajar, desde el punto de vista práctico, en la formación de valores dentro del ámbito deportivo.
- CONCLUSIÓN
Podemos concluir este capítulo, mencionando que hay varios factores importantes para desarrollar atletas de alto rendimiento como la buena alimentación, el entrenamiento individualizado donde se trabaje sabiamente las destrezas del deporte, una mente ganadora y el apoyo de los familiares y amigos más cercanos. Más aún, hay un ingrediente principal para lograr el máximo potencial en cada atleta y este está relacionado a los valores, cómo tener movimientos correctos, cómo ser consistentes a la hora de lograr el triunfo, la importancia de las relaciones, un deseo de superación y ser un atleta disciplinado. Todos estos aspectos mencionados son parte fundamental de los Pilares y de la visión del entrenador Josué Lionel Rivera donde, por medio de personal capacitado y entrenamiento individualizado, podemos ayudar a los atletas desde temprana edad a lograr su sueño de ser atletas de alto rendimiento.
CAPÍTULO 3
Psicología del Alto Rendimiento.
- Percepción de la competencia
Para comenzar a comprender los factores influyentes en la psiquis de los deportistas de élite comenzaremos analizando la percepción de la competencia, tomando esto como punto de partida para poder progresivamente explicar los demás factores como son la motivación, el estrés, las presiones propias o de los medios de comunicación, entre otros.
Dentro de las diferentes maneras en que los deportistas perciben la competencia, se encuentran 2 orientaciones:
- Por una parte, los deportistas pueden estar orientados a la tarea, percibiendo el deporte y el ejercicio físico como una actividad que fortalece la capacidad de cooperación, la responsabilidad social y la motivación intrínseca, y manifestando sentimientos positivos hacia la práctica del mismo.
- Por el contrario, los sujetos orientados al ego consideran que el deporte debe ayudar a adquirir mayor reconocimiento y estatus social (ej: “Puedo hacerlo mejor que mis compañeros/as”), aumentar la popularidad, conseguir riqueza económica y enseñar a desenvolverse en el complejo mundo social, aplicando el mínimo esfuerzo y sin importar el uso de trampas o engaños para conseguir el éxito, estableciendo relaciones muy bajas con la motivación intrínseca hacia la propia actividad deportiva. (resultado de estudio de factores psicológicos en diferentes niveles de rendimiento, según Escala de Medida de las Orientaciones de Metas en el Ejercicio (GOES), de Kilpatrick, Bartholomew, y Riemer (2003).
Las investigaciones estudiadas indican que en el contexto deportivo, las percepciones de competencia tienen una influencia positiva en el equilibrio emocional y en el comportamiento del deportista (Weiss, 1992; Daniel, Petitpas y Hale, 1990). Autores como Fonseca y De Paula (2000) señalaron que esta capacidad no es uniforme de un sujeto a otro, sino que se construye a partir de la interacción entre el tipo de implicación que el deportista manifiesta y la actividad concreta que va a realizar, destacando el papel relevante que asume la competencia percibida en las atribuciones causales generadas por los deportistas cuando quieren explicar sus resultados.
Para Arruza, Balagué y Arrieta (1998) se hace necesario reflexionar sobre la forma que utilizan los deportistas sus fuentes de información para percibir su competencia, al considerar que existen tres referentes evaluativos:
- El Normativo, en el que la fuente comparativa son los demás;
- El Ipsativo, en cuyo caso la comparación se realiza con él mismo, es decir, con lo que es capaz de llevar a cabo ahora que no hacía antes;
- El modelado, referido a la forma ideal de ejecutar las tareas propuestas, es decir, la comparación entre su nivel de actuación y el modelo óptimo de ejecución (Ruiz y Arruza, 2005).
- Influencia de las emociones y el contexto
Las variables relacionadas con los sentimientos y afectos son también consideradas de importancia y definen el nivel de rendimiento de los deportistas en las situaciones de máxima exigencia y significado personal (Tenenbaum, 2009). Su comportamiento está condicionado por su estado anímico, sobre todo por las fluctuaciones que se producen en el mismo durante las diferentes fases de la competición, que definen la situación que ha emergido en dicho contexto (Lazarus y Folkman, 1986).
Para continuar con los factores que influyen en el deportista, y comprender cómo se impulsan sus conductas vemos la siguiente teoría:
La Teoría de la Autodeterminación (TAD) se basa en que el comportamiento humano es motivado fundamentalmente por tres necesidades psicológicas básicas:
- Autonomía, entendida ésta como la capacidad de cada persona para darse reglas a sí misma o de tomar decisiones sin intervención ni influencias externas.
- Competencia, ya sea consigo mismo o con los demás.
- Relaciones sociales, es decir, interacción con sus pares
En base a esto, se puede decir que la motivación es un elemento clave para lograr la adherencia y el compromiso en el deporte, el cual es entendido como una disposición psicológica que representa el deseo y la decisión de seguir participando en él.
El modelo transaccional de Lazarus y Folkman otorga importancia a la “relación bidireccional mutua” entre la persona y el entorno; es decir, las metas que los deportistas buscan en un contexto particular influyen en sus opciones y estrategias de afrontamiento, y por tanto en las esferas motivacionales.
Por otra parte, existe otro constructo psicológico que está relacionado con la motivación, se habla de adicción al entrenamiento. La mayoría de los investigadores coinciden en que muchos deportistas, comprometidos a entrenar y competir regularmente, terminan padeciendo esta dependencia, debido a factores de tipo tanto psicológico como fisiológico. Esto puede derivar en lo que muchos deportistas llaman “vacío post deportivo”. David Abajo argumenta que “este vacío es mayor cuanto mayores hayan sido los logros”. Aunque también es cierto que algunos deportistas al momento de retirarse no dejan de practicar actividad física del todo, la mayoría solo se desliga del ámbito competitivo y es otro pequeño porcentaje el que deja por completo la práctica deportiva.
- Incorporar el entrenamiento psicológico al entrenamiento físico y táctico
En común tienen todas las entrevistas realizadas, los artículos y las investigaciones estudiadas, que la salud mental es totalmente imprescindible en un deportista de alto rendimiento y, por tanto, el apoyo de un psicólogo deportivo es totalmente necesario a lo largo de todo el recorrido.
Por su parte, Pablo del Río afirma que “hay que incorporar el entrenamiento psicológico en el entrenamiento general. Al deportista se le prepara estratégicamente de forma técnica y física, pero también hay que formarle en la parte psicológica”
El entrenamiento psicológico se basa en enseñar a los deportistas a controlar sus pensamientos, emociones y conductas, antes, durante y después del entrenamiento, pero esto es un proceso largo y constante en el que también están involucrados los entrenadores.
Los entrenadores, por su parte, deben estar preparados para desarrollar funciones en tres ámbitos: técnico, psicopedagógico y organizativo. En cuanto al psicológico, además de la motivación, autoconfianza y control de emociones mencionado anteriormente, es importante el clima grupal, la capacidad de comunicación y el comportamiento del entrenador tanto en los entrenamientos como en las competiciones. Según un estudio realizado por Pineda-Espejel, si los deportistas perciben que el entrenador fomenta el trabajo en equipo y valora el aprendizaje, esto hace que antes de una competición el deportista manifieste menos síntomas de ansiedad.
Es importante señalar el control de las emociones, las cuales pueden definirse como reacciones de carácter brusco y de duración breve que aparecen como respuesta ante acontecimientos externos o internos. Las emociones influyen directamente sobre la conducta del individuo, por lo que, incentivar el reconocimiento de las emociones en los atletas es crucial para poder conseguir una salud emocional y psicológica. Dentro de este control de emociones, es importante el optimismo. Algunos autores señalan que los deportistas son más optimistas que las personas no deportistas, debido probablemente a que, a lo largo de su trayectoria, los deportistas hayan recibido más refuerzos positivos, ya que existe una mayor probabilidad de consecución de metas y conductas de logro, lo que permite el desarrollo de expectativas positivas futuras. Por ello el optimismo es una variable importante a desarrollar en la trayectoria deportiva, el público y la sociedad también son factores relevantes en toda competición.
Según Mikel Linacisoro, “saber gestionar los nervios, protocolizar cosas para el día de la competición, tener recursos, qué hacer en los descansos… En definitiva, saber gestionar las emociones, la presión… lo es todo”. Por su parte, Luis Alberto indica que: “Lo más importante en un deportista es saber valorar en todo momento en qué estado se encuentran. Hay mucha gente que físicamente está muy fuerte, pero mentalmente no rinde, y eso es lo que marca la diferencia entre unos deportistas y otros y, por consiguiente, en el progreso de cada uno”.
Anteriormente hablamos de los factores positivos que influyen en el deportista de alto rendimiento, como son la motivación, el soporte de sus entrenadores y el vigor que les produce la realización de actividad física; de manera contrapuesta encontramos un factor negativo y condicionante en el desempeño del deportista, tanto en etapas de entrenamiento como en competición, denominado ansiedad; Weinberg y Gould definieron la ansiedad como “un estado psicoemocional negativo caracterizado por sensaciones en las que predomina la preocupación y el nerviosismo”.
Por otro lado, el afrontamiento, estrés, compromiso y autoconfianza son factores que influyen igualmente en el desarrollo de la vida deportiva a nivel de alto rendimiento. El afrontamiento es visto como un proceso dinámico que sigue a la evaluación debido a una situación desafiante donde un individuo percibe un desequilibrio entre la situación y sus recursos. La autoconfianza en este contexto es definida por Dosil como “el grado de certeza, de acuerdo con las experiencias pasadas, que tiene el deportista respecto a su habilidad para alcanzar el éxito en una determinada tarea”, por lo tanto en conjunto con los entrenamientos de las habilidades y capacidades motrices debemos impulsar al deportista para que desarrolle su autoconfianza con el objetivo de que el mismo pueda afrontar de manera diferente las situaciones, combatir sus inseguridades y con esto mismo disminuir sus niveles de ansiedad al momento de la competencia.
Morgan (1980) describió el Perfil Iceberg, como una característica perteneciente a los deportistas de alto rendimiento, y lo definió como la representación gráfica de un diagrama obtenido a través de las dimensiones del estado de ánimo, con altas puntuaciones en vigor y bajas en tensión, depresión, hostilidad, fatiga y confusión
- Tolerancia al estrés y a los factores negativos que afectan al deportista
Al hablar de la tolerancia al estrés en el ámbito del deporte nos estamos refiriendo la capacidad de los deportistas para soportar las demandas de sus respectivos deportes, estando estrechamente relacionado con los procesos de sobreentrenamiento que la investigación (Gould y Dieffen-bach, 2002; Hopper et al., 1995; Kellmann y Kallus, 2001 Kuipers y Keizer, 1988; Lehmann et al., 1993) se ha ocupado de estudiar de forma exhaustiva durante los últimos años y, que normalmente, se asocia a un desequilibrio entre las demandas del entorno y la capacidad del sujeto (Roberts et al., 1999). En este sentido diferentes investigadores mencionan un desequilibrio entre los agentes que favorecen el estrés y los que favorecen la recuperación (Gould y Dieffenbach, 2002; Hopper et al., 1995; Kellmann y Kallus, 2001).
También se destacan los aspectos relacionados con la personalidad, la visión que tiene el sujeto de la situación (Kelly, 1994) y el tipo de afrontamiento que se emplee (Lazarus y Folk-man, 1986). Esta capacidad de afrontamiento se define como la capacidad que poseen las personas para soportar, enfrentarse y actuar en situaciones límites, caracterizadas por la presencia de máximas exigencias externas, y de gran significado personal, a lo largo de un determinado tiempo, dicha capacidad está delimitada por el carácter, la intensidad y la duración de las mismas.
En general, los jóvenes no están preparados para responder a las exigencias que se derivan de la alta competición y, a veces, el hecho de participar en ellas sin una preparación adecuada les puede generar trastornos en su desarrollo psicosocial (Brustad, 1988).
Los resultados obtenidos de una investigación y medición de los factores que influyen a los deportistas, mostraron que las dimensiones negativas correspondientes al estado de ánimo obtenían puntuaciones más bajas en los deportistas de mayor competencia percibida, mientras que el vigor era más alto que en los de menor competencia percibida, aunque las diferencias no fueron significativas.
En cuanto a la tolerancia al estrés, las puntuaciones de las dimensiones generadoras de estrés fueron más bajas y las de las recuperadoras más altas en el grupo de mayor competencia, asimismo estas diferencias fueron significativas en el caso del cansancio emocional Es decir, que en el grupo de mayor competencia los valores de las dimensiones generadoras de estrés fueron inferiores y el de las recuperadoras de estrés superiores que en los de menor competencia
A la vista de los resultados obtenidos se puede afirmar que el grupo de deportistas estudiado en la investigación mencionada anteriormente, presenta unos niveles elevados de competencia percibida, con un diagrama de estado de ánimo tipo perfil iceberg (Morgan 1980) y una alta tolerancia al estrés, dado que las dimensiones generadoras de estrés obtuvieron puntuaciones muy bajas y, por el contrario, las recuperadoras del estrés fueron muy altas. Todo ello concuerda con las características que deben poseer los deportistas de alto rendimiento y deja entrever que los deportistas participantes en el programa de talentos al que pertenecen, están habituados a las exigencias de la competición.
Al analizar la relación entre la competencia percibida con el estado de ánimo y la tolerancia al estrés, se observó que se producían correlaciones negativas altas con las dimensiones negativas en ambas variables. En el caso del estado de ánimo, con la tensión y la fatiga; y en el caso de la tolerancia al estrés, con el descanso interrumpido y con la vulnerabilidad a las lesiones.
Además, se produce una correlación positiva y significativa con las dimensiones recuperadoras de estrés, como son el estado de forma, la autoeficacia y la autorregulación. Esto supone que la competencia percibida contribuye a fortalecer las capacidades psicológicas que ayudan a rendir óptimamente, y minimizan, o amortiguan, el efecto de las que perjudican el rendimiento del deportista, como sucede en el caso del exceso de tensión y del cansancio emocional.
Los resultados mostraron que a medida que se reduce el valor de la fatiga, también se reducen las sensaciones negativas emocionales y las generadoras de estrés, al tiempo que aumentan el estado de forma percibido y la autoeficacia. Por lo tanto, un efecto reductor sobre la fatiga conllevaría una reducción tanto de la depresión como de la hostilidad, dado que se produce de forma directa un efecto amortiguador sobre la tensión.
Una competencia percibida elevada influirá positivamente de forma generalizada en la mejora de las capacidades psicológicas señaladas y contribuirá a desarrollar el potencial de los jóvenes deportistas en su camino hacia la excelencia deportiva.